¿El día de las masas?

Publicado en por el príncipe de las mareas

Hoy es el día de la hispanidad. Me gustaba más cuando se celebraba el 25 de julio, día de Santiago, patrón de España. Otras naciones celebran este día en conmemoración de una fecha que les identifica como pueblo, como reunión de personas con unas similitudes lingüísticas, un territorio compartido y unas leyes que deberían valer para todos por igual. No siempre se da esa consonancia de pareceres, de sentimientos o de ideas. A veces surgen elementos que se posicionan en contra, pero no lo hacen a modo individual, cosa que podía respetarse en el ámbito de la personalidad de cada uno y las libertades constituidas en esas normas por las que nos regimos. Estos, se posicionan en un púlpito, ya se trate de una tribuna, escaño, o subidos en un simple cajón de frutas. Cuando estos se erigen en representantes de aquel pueblo: ya lo sean por haber sido elegidos en unas elecciones democráticas, o simplemente porque se consideran mesías redentores de nuestros designios, entonces surge el problema.

                Las personas somos gente que se mueve por inercias, piensa, ama, odia o se alimenta en función de unas necesidades a las que se siente sujeto. Cuando varias personas se juntan, pueden caer en la tentación de escuchar al que, subido en su púlpito, les arengue a pensar y actuar como ellos. Si la prédica va contra un sector concreto de esa población, puede surgir un sentimiento que arrebate cualquier indicio de raciocinio. Nos hallaremos entonces, no ya frente a un grupo de personas, sino frente a una masa que puede resultar muy peligrosa. La masa pasa de ser un grupo que vocifera al asesinato en muy poco tiempo. Ellos lo saben, pero no les importa, siempre que acabemos sirviendo a sus intereses.

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