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El día de los que trabajan

Publicado en por el príncipe de las mareas

El día 1 de mayo se celebra el día de los trabajadores. Me parece muy bien que la gente que trabaja dedique un año a conmemorar que tiene trabajo, de hecho, los parados de larga duración no celebran nada, porque nada tienen que celebrar. El trabajo es un derecho en España, aunque como muchos de esos derechos puedan ser apostillados: “Si lo encuentras”. Es como el derecho a una vivienda digna: “si puedes pagarla”. El trabajador no suele emocionarse con su trabajo, no lo celebra como un niño celebra su cumpleaños, o un perro celebra tu regreso. El trabajador está sujeto a su trabajo, vive para él, y no por él. El trabajo remunerado se ha convertido en una cuestión de suerte, y el bien remunerado en un lujo de difícil adquisición. Existe un grupo de personas que celebran este día manifestando su satisfacción, saliendo a la calle con pancartas y banderitas o incluso con banderas añejas, que no se contemplan en la legislación vigente. Este grupo no suele trabajar y, sin embargo, están muy bien remunerados. Les llaman sindicatos de clase. Esos sí que tiene motivos para celebrar, pero no solo el primero de mayo, sino todos los días del año.

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No le conocía, pero sí ha sido mi inspiración literaria

Publicado en por el príncipe de las mareas

Conocí la obra de Gabo a través de los ojos y los labios de mi padre, él quedó prendado de aquel coronel que esperaba esa carta que no llegaba mientras el gallo se comía los pocos cuartos que le quedaban, al tiempo que su mujer recalentaba unos posos de café. Llegó la mala hora, y la noticia de un secuestro, mientras iba cogiéndole el ritmo acelerado a esa mama grande que dormitaba para los restos a la espera de que un general de nombre Simón y apellido Bolívar, encontrara la salida a su dédalo particular.

Peregrino en su tierra narró hasta doce veces la diatriba de amor, meciéndose en el oleaje de una deriva acompasada en el naufragio que página a página, día a día fue recopilando en su diario. El amor llamó a su puerta una vez arribado a Macondo, un amor tan desolado como aquel menudo personaje que esperó y esperó hasta que los tiempos del cólera asestaran su último embate. Llegó el otoño al patriarca franquista, elefantiásico caminar de un Franco caribeño, mientras Santiago Nasar caía preso en la trama que el propio destino le había deparado. Ni su madre solicita acertó con la ventura, ni los propios afrentados querían su muerte, pero Gabo jugaba con ventaja, él era el que movía los hilos, él tejió la mortaja.

Gabriel García Márquez no ha alcanzado el centenario, aun le restaban algunos para emular sus cien años en la soledad de los Buendía. Recuerdo que la ralea había sido condenado a mutar la rabadilla, ancestro de un rabo, por una helicoidal protuberancia porcina. Mucho durmieron a la sombra del pensamiento de Melquiades. Cuenta en su estrofa final si la memoria no traiciona mis recuerdos que al último de la estirpe le arrastran las hormigas, al primero el destino de la sabia pluma de Gabo le deparó un final más digno, pero no menos cruel cuando del seso se habla. Atado a un árbol lo dejó, como atadas ha dejado mis ínfulas literarias.

Añadir que Eréndira no tenía la candidez que su abuela le atribuía, y que para finalizar este viaje por la obra del gran autor colombiano, Sierva María de todos los Ángeles nos condujo cual una fantasía de Disney, a través del amor y esos otros demonios que bien se le pueden achacar cuando éste, no viene de cara

Descanse en paz el genio, descanse el hombre, que su obra no tiene asueto.

 

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¡Nos vamos al carajo!

Publicado en por el príncipe de las mareas

Irse al carajo no es una definición concreta, si bien, puede entenderse que la cosa se va a pique. Parece ser que el carajo era una canastilla que se colocaba en lo más alto del palo mayor, y que allí no se estaba nada bien. España parece que se nos va al carajo sin remisión posible, es como si nos hubiera caído un maleficio y todos tuviéramos que confluir en esa canastilla, allá arriba, fuera del alcance del bienestar. Un partido de futbol, una manifestación reivindicativa, una procesión de Semana Santa, un concierto multitudinario, o cualquier evento donde se reúnan un grupo numeroso de personas, ya supone un caldo de cultivo para que proliferen los desgraciados que no saben vivir sin dar por culo. Anoche le tocó a la “madrugá” sevillana, donde un grupo reducido de imbéciles no tuvo mejor ocurrencia que sembrar el pánico entre los que disfrutaban con fervor o sin él, del paso de una cofradía. El Código penal castiga ciertas conductas por su peligrosidad potencial, o por la consumación de un hecho delictivo; pues bien, amén de las correspondientes sanciones a las que sean acreedores tales energúmenos, yo les condenaba a prestar el servicio militar obligatorio, variando la duración del mismo de la gravedad de sus actos.

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Artesanos de la muerte

Publicado en por el príncipe de las mareas

El mundo anda preocupado con los acontecimientos que se vienen sucediendo desde hace poco más de una década. Ya no puedes estar seguro en una sala de fiestas, o viendo un partido de futbol, o realizando tus compras por un mercadillo, o simplemente, paseando por un bulevar. En cualquier momento, un loco, un desalmado yihadista te pude asesinar sin la menor consideración a tu estatus de persona.

Durante cuatro décadas, al encender el motor del coche para llevar a tu hijo al colegio, cenar de espaldas a la puerta, bailar en tu habitación, dormir en tu casa, tomar un avión, comprar en Hipercor, o detenerte en un semáforo, te podía costar la vida. No, no hablo de yihadistas, ni gente desalmada que asesina sin pararse a pensar los motivos que le llevan a ello; hablo de los artesanos de la paz, esas personas honestas que se han dedicado estas últimas cinco décadas a trabajar por la paz, hablo de los artesanos de ETA.

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Mi absoluto desprecio a las amenazas inglesas

Publicado en por el príncipe de las mareas

El estatuto jurídico de Gibraltar, es el de colonia. Una ocupación extranjera de una parte del territorio de una nación soberana. Partiendo de esta premisa, la violación de cualquier forma de ética, o de amistad, son una realidad por parte del gobierno británico.

Las recientes declaraciones de ciertos exdirigentes ingleses, sobre una posible confrontación bélica con España, no han sido desautorizadas por sus actuales dirigentes, lo que me lleva a pensar que la desfachatez, y la falta de moral del ejecutivo inglés, se vuelve a poner de manifiesto una vez más. Su absoluto desprecio a las normas de convivencia, y la falta de respeto a todos y cada uno de los que componemos esta nación, no deberían obviarse; es más, deberíamos denunciarla ante cualquier foro. El ejecutivo español debería pedir explicaciones al británico, y exigirle una pronta rectificación ante las amenazas vertidas.

 

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La condena de la tal Casandra Vera, puede suponer un ejercicio de higiene, pero no una voluntad de restituir la decencia.

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Las publicaciones de esta persona en referencia a la figura de un personaje histórico, no pueden ni deben superar la barrera de la decencia, la normalidad lingüística o el estilo personal de cada cual. Sin duda son censurables sus comentarios, pero no por ello se puede coartar la libertad de expresión por colisionar con el buen gusto. Esta persona se ha extralimitado en el uso de su verborrea, tal vez, se haya visto impelida a la vulgaridad más abyecta como lo fuera en su momento el concejal Guillermo Zapata. Tal vez, y esto no deja de ser una suposición, se haya visto en la necesidad de mostrar su necedad, su falta de pudor a la hora de expresarse como una arrabalera sin escrúpulos. Sea como fuere, ni los hechos deben constituir delito, ni se debe perseguir la estulticia, por vulgar que esta resulte

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¿Piratas? No, gracias

Publicado en por el príncipe de las mareas

 

Escribir, era una de las reglas básicas para dejar de ser un analfabeto. Escribir bien, es algo que se aprende en el tránsito por la escuela, sobre todo, si se ha estudiado antes de la LOGSE. Pero, escribir para que otros lean lo que has escrito, disfruten con ello y se aventuren en un mundo de fantasía donde la realidad se mezcla con las palabras, para alcanzar una situación de bienestar espiritual, eso solo está al alcance de unos pocos.

He recibido un correo de un escritor, que aboga por luchar contra la piratería. Difícil está la cosa, más que nada porque los valores de toda la vida, como el respeto, la solidaridad o la decencia, están cada vez más en baja forma. Personalmente, estoy totalmente de acuerdo con este autor, de hecho, me solidarizo con su idea de erradicar ese mal hábito de “secuestrar las ideas de otro”, a cambio de un rescate cada vez más efímero y magro en lo económico. Es cierto que los libros resultan caros, principalmente los de formato papel; ahora bien, nadie puede decir que un libro electrónico no está al alcance de cualquier bolsillo. Yo soy de los que prefieren el papel, y como estoy en esas de que resultan caros, pues tengo mis propias variantes para leerlos: los saco de la biblioteca, o los compro cuando están de oferta.

En lo tocante a mi faceta de escritor, creía que no me afectaba la piratería. Para un par de docenas de ejemplares que pueda vender a familiares y amigos, me encontraba libre de piratas y demás corsarios, con patente o sin ella. Pero leyendo el enlace de Abel, me topo con una realidad que no había contemplado: la de las editoriales pequeñas, esas que apuestan por autores desconocidos, por autores como yo, que no podrían ver sus obras publicados si estas desaparecieran.

Abajo el enlace de Abel.

 

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El Mundo tiene un problema, y se llama imposición.

Publicado en por el príncipe de las mareas

 

Desde siempre, desde que algunos habitaban las cavernas, se imponían los pareceres de unos sobre los otros. Siempre el ser humano ha buscado prevalecer sobre los demás, aun a costa del exterminio de su propia especie. Los nazis no fueron una excepción, se cargaron a millones de judíos para esquilmar sus riquezas. Los colonialistas han hecho mismo; la Inquisición se amparaba en la religión para ocultar las mismas intenciones que los nazis, y hoy en día, las potencias occidentales provocan guerras para imponerse sobre los bienes ajenos: principalmente materias primas. La imposición siempre ha campado por sus fueros. Las Cruzadas, tan románticas ellas, no buscaban más que imponerse a otras razas, conquistar sus tierras para servirse de ellas. Por fin, las Cruzadas llegan a su antagonismo, al encuentro (desencuentro más bien) entre culturas muy diferentes, que buscan y procuran la imposición. Los europeos estamos debilitados por nuestra necedad, por nuestra ceguera ante lo que se avecina, ya casi instalado de manera definitiva. Ahora son otros los que se imponen, ahora son los fundamentalistas del islam los que nos acometen, y ellos, como los antiguos inquisidores, aunque se excusen en la religión, solo pretenden someternos, imponernos su manera de ver la vida. Triste y caótica visión, pero la que impondrán al fin y al cabo

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Hacienda son ellos

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Hacienda está resultándome de una voracidad, propia de especies amazónicas u oceánicas; dependiendo del tamaño de dichas criaturas. Comenzó su andadura como una piraña solitaria que poco a poco, fue organizándose en bancos que dejaban en los huesos un patrimonio en pocos minutos. Luego se convertiría en un tiburón blanco, de esos que se zampan una herencia en menos que se enfría el difunto. Hacienda no descansa, no se duerme en los laureles como lo haría un romano que hubiera conquistado la Galia. Lo último eran los drones que sobrevolaban las fincas de aquellos particulares susceptibles de realizar obras sin haber satisfecho el pertinente impuesto. De un tiempo a esta parte, todo son impuestos: especiales a los carburantes, a las energías renovables, por circular, por hospedarse, por comer, por vivir o hasta por morirse, que ahí viene Montoro con las rebajas o Susana, con sus adinerados perceptores de suculentas herencias. Lo último que he oído, habla de los premios de la lotería, que más de uno ha dejado aparcada la cal, y ahora blanquea con décimos premiados. Según un experto policial en la materia, tardar cuatro meses en cobrar el décimo, es un claro indicio de blanqueo. Los 10 o 12 euros que espero cobrar por mis derechos de autor, no me serán devengados hasta que no haya transcurrido un año. ¿Seré un blanqueador y no me he enterado?

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Prision o indulto

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El personal anda muy mosqueado con la sentencia del ex duque de Palma, y la no petición de ingreso en prisión, por parte del fiscal. Bueno, no es para rasgarse las vestiduras, que, al señor Del Nido, el exdirigente sevillista le habían condenado a siete años, y le costó lo suyo que lo enchironaran. El fiscal tiene la facultad de pedir el inmediato ingreso en prisión o no, puesto que se valoran una serie de circunstancias a la hora de tal petición, ya sea la gravedad de la pena impuesta, el domicilio conocido, el riesgo de fuga o la peligrosidad del delincuente. Así mismo, el juez tiene la potestad de decretar el ingreso en prisión sin contar con la opinión del fiscal. Una cosa está clara, la sentencia está pendiente de recurso, el de casación será el que corresponda ante el Tribunal Supremo. La sentencia que dicte este alto tribunal será definitiva y se considerará cosa juzgada, por lo tanto, si el Supremo confirma la pena o la rebaja por encima de los dos años, Urdangarín entrará en prisión por la puerta del príncipe, como los buenos toreros. Que luego el gobierno lo indulta, entonces será el momento de criticar y decir que la justicia no es igual para todos.

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