El discurso del Rey
Difícil papeleta tiene Felpe VI pasado mañana. Antes de la cena, tiene que darnos una charla sobre cómo van las cosas por este viejo pellejo de toro; ya, buey castrado y humillado. Lo normal sería no salirse del guión y contarnos el cuento de la solidaridad, la grandeza de los españoles y que vamos a ganar Eurovisión. Que sí, que esta vez va en serio. Pero, da la casualidad de que las cosas no son tan sencillas: La inflación está disparada (por mucho que la maquillen los que no van a Mercadona), el paro no acaba de ponerse en movimiento, y el tema político está que no sería de extrañar que salieran a tortas sus señorías que ganan más en un mes, que muchos en un año. Lo tiene jodido el hijo del campechano, bastante crudo diría yo. No puede limitarse a emular al avestruz, tampoco puede hacerse un Zelensky; y mucho menos un Churchill con aquello de la sangre, el sudor y las lágrimas. Su discurso estará visado, vigilado por Moncloa (ese lugar donde reside el que quiere cargárselo) y no le va a dar cuartelillo ni para que se suba al AVE de Murcia antes que él. ¿Qué dirá? ¿Se atreverá a saltarse el corsé como hizo en 2017? ¿Se achantará como su bisabuelo Alfonso XIII? Hoy había apuestas a un número concreto, y salió el 0. Mal presagio para los que todavía creemos que la democracia, merece al menos un cinco.
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