La diferencia entre pedir disculpas y pedir perdón
Parecen sinónimos, conceptos con idéntico significado, pero que en realidad no lo son. Pedir disculpas es algo normal, rutinario o incluso sintomático de buena educación. Pedir perdón puede denotar debilidad, expresión de inseguridad ante posibles resultados imprevistos, o acaso temor a las reacciones contrarias.
Cuando se piden disculpas, se pretende que la parte que haya podido resultar ofendida, no juzgue con excesivo rigor una determinada actitud. Disculpar es rebajar o suprimir la culpa; perdonar es asunto de más enjundia. En el perdón puede ir implícito la redención de una culpa real, un paso más allá, el dolo. Existe dolo cuando hay intención, cuando el hecho cuenta con la voluntad clara y determinada de hacer un daño. La culpa es más leve, no es más que una determinación errónea, una negligencia sin mayores alardes de causar un verdadero daño.
Pedir perdón con excesiva reiteración puede ser síntoma de carencia de valores, desconocimiento de la realidad que te rodea; inmadurez. El perdón lo conceden los que están en posesión de la potestad, aquellos que moral o legalmente están por encima del resto de los comunes. Aceptar unas disculpas está al alcance de cualquier persona por elemental que sea su formación.
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