Hace falta ser capullos para no advertir la que se les venía encima. Cuando el
Hace falta ser capullos para no advertir la que se les venía encima. Cuando el funesto Zp maltrataba las almas indígenas de este país, parió la virulenta y nociva idea de legalizar el entramado etarra. No se anduvo con tientas de becerra brava, se tiró a la plaza con zahones de caballero y brindó su nefasta idea al respetable. Así, los eruditos del Derecho -ciencia que este estúpido estudió, pero que olvidó pronto- esos que visten como juristas, pero que saben menos de leyes que de vergüenza, esos que se hacen llamar Tribunal Constitucional, le bailaron el agua y optaron por reprimir la poca dignidad que pudieran atesorar bajo sus togas. Una vez instalados los delincuentes habituales de tiro fácil y bomba adosada en los suburbios de las instituciones, retan al Tribunal Supremo en sus dictados, y de nuevo el caballero alado, el pegaso de Evax, acierta a suicidar a sus descendientes políticos. El TC vuelve a cargar contra la razón, la dignidad humana y el perdón de sus pecados no tiene absolución viable en su nuevo dictamen: legaliza a Bildu para que concurra en unas elecciones autonómicas. El resultado era tan previsible como un Brasil-Togo, por lo que el inestable y a veces iluso López, Patxi para los que le hacen la pelota, se ve con el agua al cuello y los votos por los suelos. ¿Dimitirá Rubalcaba? ¿Lo hará Patxi? Aquí no dimite ni Remedios Amaya, que quedó ultima en Eurovisión.
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