Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

El caso Camps, una parte de la trama Gürtel, ha sacado a la luz un delito

por el príncipe de las mareas

El caso Camps, una parte de la trama Gürtel, ha sacado a la luz un delito más moral que penal, el cohecho impropio. A la vista de los acontecimientos que se derivan de la primera sentencia por la que se ha condenado a Garzón por prevaricación, yo inventaría una nueva figura, la prevaricación impropia. Y no referida a la impuesta al exjuez, que esa es prevaricación pura y dura, sino a la que le imputaría a estos adalides del desconcierto y el sectarismo propio del totalitarismo más rancio. Me refiero a la Chacón, Caldera o Jiménez Villarejo, exfiscal anticorrupción, cesado en el cargo por la derecha en 2003. No sería de extrañar que de esos polvos vengan estos lodos. Estos, junto con otros, se han dedicado a abanderar la defensa numantina de Garzón en contra del Tribunal supremo, pero éstos se han permitido poner en duda la legalidad de la sentencia, cuestionar la solvencia y la imparcialidad del alto tribunal. Yo que soy un escéptico practicante, veo unas intenciones un tanto maniqueas en esa denostación pública de enmarañar la cuestión, quizá en el intento, que espero sea inviable, de trasladar bajo las enaguas del politizado tribunal constitucional la causa de su tan admirado Garzón. A la vista de lo que viene aconteciendo tras la era cejatera, no sería de extrañar que semejante abominación jurídica se llevara a efecto, que el TC arrogándose competencias que le están vedadas, se erigiera en paladín defensor de las causas corruptas y pretendiera revocar la sentencia del Supremo.
En el último quinquenio, hemos alcanzado tal cantidad de despropósitos, que no resultaría peregrino que la canción de Amaral, “el mundo al revés”, haya sido inspirada por estos que todavía hoy, tratan de perpetrar el asalto a las instituciones. Aquí, en la realidad social y política de los españoles, no se da el caso del pez que pesca al pescador o el gato perseguido por un ratón, pero sí que alienta la idea y en algunas ocasiones ya llevada a efecto, de darle la vuelta a todo lo que tenga visos de normalidad institucional. Se ha cuestionado a la Corona, al Tribunal supremo, se han modificado las leyes que perseguían al terrorista, se han orquestado pantomimas de conferencias internacionales que infieran con toda su carga de injerencia en asuntos soberanos, como la perpetrada en San Sebastián y a la que denominaron “conferencia de paz”. Se han retorcido las cosas de manera que una niña podía abortar libremente, y sin embargo no podía comprar un cartón de vino blanco para guisar, se han dislocado hasta el extremo que se ha premiado y condecorado a un juez prevaricador y cuya instrucción en el caso 11-M está pendiente de hallar la punta del ovillo sangriento que lo enmadejó. El mundo al revés, lástima no haber dado la oportunidad a esos de la decadencia intelectual unos años más para acabar de completar su misión. Casi lo consiguen, ya habíamos recorrido un buen trecho del que nos separa de la República bolivariana del gorila rojo, estábamos en unos índices de paro como el peor de los países tercermundistas, y nuestra sociedad rezuma odio y rencor por los años vividos allá por la década de los cuarenta, cuando cuarenta años después la Transición, que había sido consensuada con todos, había cerrado las heridas lacerantes de una Guerra civil. Había que revolverlo todo, había que poner patas arriba todo lo que no se acomode a un marxismo caduco, a unas ideas destiladas en el alambique del revanchismo. El supremo está politizado, insumisión ante sus dictados, la Corona ha quedado fuera del Título II de la CE, la calle, la propiedad privada han de ser tomadas bajo la consigna de la insumisión cívica, los padres debemos someternos a los deseos de los hijos, los profesores que no impartan las consignas del adoctrinamiento deben ser cesados, los fiscales que perseveren en el cumplimiento de su cometido deben ser removidos; premiados los jefes de policía corruptos pero afines- como en los mejores momentos del autoritarismo. Este legado, es el que nos deja el que culpa al viento de que las nubes no le dejen comprender por que una nación, un pueblo, no puede ser moldeado a su antojo ¿acaso se creyó dios y pretendió con una ceja fabricar su cohorte de seguidores?
Garzón vuelve a las andadas, los afines a la causa, vuelven a remover los cimientos del Estado de derecho. Personalmente, implantaría la figura de la prevaricación impropia, demás conocen estos saboteadores de la convivencia que la sentencia es ajustada a derecho, de sobra conocen las leyes, sus entramados y sus interpretaciones, como poner en entredicho la legalidad de una sentencia que cuenta con la unanimidad del Tribunal y el apoyo de las asociaciones de jueces, incluida la mas que progresista “jueces para la democracia”, de las asociaciones de fiscales y de todo aquel que albergue un mínimo de cordura en un mundo al revés, donde el ratón no persigue al gato, más bien la ignorancia y los intereses espurios de algunos, persiguen al sentido común.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post