Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Se cuenta por los mentideros del reino, que el republicano zp anda tras el

por el príncipe de las mareas

Se cuenta por los mentideros del reino, que el republicano zp anda tras el fajín de su majestad, para que tenga a bien otorgarle un título. El de licenciado en derecho ya lo alberga en su maltrecho currículo, así que imagino que se referirán a esos que se les conoce como de nobleza. Nobleza alberga poca, por no decir ninguna este agnóstico de relatos dinásticos, aunque si nos fijamos con detenimiento no sería de extrañar semejante trasmutación en personaje tan voluble, como esa gallinácea ensartada en saeta de vientos que corona algunas techumbres rurales.
La noticia no se presta a engaños paranoides ni conjuras de gaviotas azules, que surcan los cielos patrios con ruido ensordecedor de sus graznidos victoriosos, más bien puede proceder de las filas desmadejadas de sus acólitos iletrados. En principio podía parecer un asunto de tomadura capilar, pero a la vista de que al Borbón, últimamente parece que le ha dado por incrementar la nómina de aristócratas con los que codearse en sus reuniones palaciegas, no sería de extrañar que culminara su travesía por el desierto del despiste, con otra distinción de prosapia criada fuera de las cunas del dosel y encajes en puñetas. Lo de Suarez puede entenderse, por aquello de la Transición sosegada, del consenso político y el alumbramiento con fórceps de una constitución sietemesina. Le siguió el indolente marques de los bosques futboleros, aquel que nos encumbró a lo más alto de eso que llaman “deporte rey”. No sería de extrañar que la sinonimia le hiciera pergeñar la idea de ennoblecer al bueno de don Vicente.
Los títulos nobiliarios en España son hereditarios en el primogénito de la casa si es varón, que aún no ha llegado la igualdad a esos arcanos personajes de cuentos y leyendas. Si la cigüeña alumbró niña a la primera, correrá el escalafón en busca de ese que perpetúe el apellido y no deje el linaje en manos de yernos usurpadores. De yernos algo entiende el dispensador de títulos dinásticos, uno se le fue por causa de un ictus, el otro anda velando armas en la capilla de cualquier iglesia protestante allá por las américas. Este, aquel, el que otrora disputara otro deporte con menos porte que el futbol, que se casó con la otra hija del que alardea de dar diplomas honoríficos, que traspasara las mallas del adversario, y optara en sus días levantinos por comerciar cual vulgar burgués, con los dineros de lo público, parece que recuerda a un personaje de castillos y princesas; nos ha salido rana.
No sabría decir si esta distinción augurada, o al menos al parecer peticionada, llegará a buen puerto. De lo que no albergo duda alguna, es que si la travesía del postulante a marqués, conde o duque, se asemejara a la que nos ha dejado en herencia, los escollos de un arrecife coralino, de esos que andan últimamente enfermos allá por las antípodas, se clavarían en su quilla como él, nos ha dejado clavadas las garras del desaliento.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post