Eres, o el cambio climático
Los dirigentes socialistas, Sánchez o Patxi López entre otros, no tienen vergüenza. El Tribunal Supremo acaba de confirmar la condena de Chaves y Griñan, dirigentes de la Junta de Andalucía, condenados por fundirse, junto con otros, 700 millones de euros. Ese dinero era público, fruto del esfuerzo de la ciudadanía, del trabajo, de nuestras cargas fiscales. Pues bien estos tipos, dicen que los condenados en firme (pamplinas aparte de recurrir al TC o al TEDH), son inocentes, que no se lucraron que no malversaron, que no cometieron ilegalidad alguna; al revés, que son víctimas de un sistema que les demoniza por haber agilizado los trámites para que ese dinero (despilfarrado, malversado) llegara a los trabajadores beneficiarios de esas ayudas (supongo que se referirán a las putas, proveedores de drogas, conseguidores y mediadores de favores, captadores de voto y demás fauna) lo más pronto posible. Sánchez de atreve incluso, a cuestionar la validez de la sentencia (pese a provenir del alto tribunal) porque dice que hay dos votos particulares que disienten de la sentencia. Vamos a ver, un tribunal es un órgano colegiado, compuesto por varios jueces, y la sentencia se dicta acorde al parecer de la mayoría, nunca se cuestiona si son tres, cuatro o los cinco los que emiten un voto de condena. Lo mismo que no se cuestiona si los que absuelven son mayoría, pese a que haya dos que pretendan condenar. Un presidente del gobierno que no solo cuestiona las decisiones judiciales, sino que las pone en entredicho ante la opinión pública, no tiene vergüenza institucional, ni torera, ni de ningún tipo.
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