Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Asalto a la Valla

por el príncipe de las mareas

Anda el patio revuelto con los incidentes en la frontera de Melilla. A priori, no es plato de gusto ver varias personas muertas por querer conseguir un futuro mejor. Bien, pero, podemos verlo desde otra óptica: Un grupo numeroso de personas trata de violentar la soberanía de una nación. Entrar ilegalmente en un Estado, está prohibido en cualquier legislación nacional, y de derecho internacional. Las fronteras están ahí, porque las sociedades que se han erigido en territorios jurídicamente independientes, quieren preservar su tierra, sus costumbres, su cultura, su población y sus derechos libremente establecidos. Si alguien pretende violar ese espacio, se puede encontrar con una respuesta coactiva por parte de la nación violentada. En algunas dictaduras se asesina directamente al intruso, en algunas democracias, se arresta a los inmigrantes ilegales y se les deporta a sus lugares de origen; en otras naciones, se les encierra en prisiones hasta que son juzgados y deportados. Nadie puede entrar en otro estado sin autorización para ello; si lo hace, debe soportar las consecuencias. A veces, como ocurre en nuestras fronteras de Ceuta y Melilla, los asaltantes vienen  armados, desesperados y sin el menor escrúpulo a la hora de llevar a cabo su propósito, Esto, suele acarrear heridos entre las filas de los defensores de esa frontera. ¿Creen que un senegalés, sudanés o de Costa de Marfil vienen en son de paz, con su contrato de trabajo cuando salta la valla? Ahora, pongámonos en el lugar del  guardia civil o policía nacional que se ve enfrentado a una horda de gente que vocifera armada con un machete, un hacha o cualquier tipo de arma blanca en sus manos (me da igual que sea un hierro afilado). ¿Se deja abatir, deja que le pasen por encima llevándose o no, su vida por delante? Está ahí para evitar el asalto, para impedir que crucen la frontera. En el otro lado, la policía marroquí se ha visto desbordada por esa ingente masa humana. Ellos no tienen las mismas órdenes que aquí, allí prevalece el servicio encomendado; y si tiene que ser a costa de alguna víctima; así se hará. Han muerto dos o tres decenas de personas. Pero antes, en el momento del asalto, no eran personas, era una masa enfervorizada que se llevará por delante todo aquello que le impida cruzar la frontera, aunque se trate de un semejante vestido de uniforme. Puede resultar fácil juzgar desde la barrera, pero no lo es tanto en caliente, en ese instante en que puedes ver tus tripas desparramadas por el suelo, la cabeza arrancada, o simplemente la sangre corriendo por tus miembros. No, no exagero. La masa no razona, no tiene empatía con el contrario; la masa arrasa, pisa como una estampida  todo lo que encuentra a su paso.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post