Recuerdo que en el colegio el profesorado nos inculcaba sus asignaturas con
Recuerdo que en el colegio el profesorado nos inculcaba sus asignaturas con el máximo rigor y excluyendo todo aquello que nos fuera ajeno o nocivo; según y que ideas fueran las profesadas por el personaje en cuestión. En las clases de Literatura estudiábamos a los autores españoles clasificados en las distintas generaciones, qué, a saberse quien los había encuadrado de esta manera. La primera que nos mostraban era la del noventa y ocho, mal rollo con lo de Cuba y Filipinas, le seguía la del veintisiete, mi padre ya había nacido por cierto. Y algunos tardíos que no tenían catalogación determinada en aquellos días por no tenerse muy claro el credo literario albergado. Pero, ¿y Alberti, García Lorca o Miguel Hernández? ¡Ah, esto eran palabras mayores! Bueno en realidad ni mayores ni de ningún tamaño, éstos sencillamente no existían ni pudieron existir en muchos años. Tardé en descubrir que la capa de polvo que cubrió durante todo el franquismo a los nombrados era debido a que eran innombrables; no adictos al régimen y proscritos de todo libro de texto a causa de sus ideales políticos.
¿En que se notó el cambio llamado transición? La verdad es que tarde todavía un tiempo en enterarme, que en esa edad poco sabía uno de los tejemanejes de los que llevaban los asuntos de la política. Recuerdo que la televisión anunciaba el regreso de los llamados exiliados por oponerse al régimen anterior. No deja de ser curioso, pero uno de los retornados era precisamente Rafael Alberti, uno de los olvidados en los libros escolares y que recitaba unos versos de un marinero que estaba en tierra. Si estaba en tierra no sería muy buen marino, digo yo, aunque siempre cabe la posibilidad de que le cogiera un paro biológico de esos que te obligaba Marruecos, -en el momento que los pesqueros andaluces abandonaban la bahía de Cádiz, ya tenían encima una patrullera vecina sacándole los cuartos por faenar, o las armas por no pagar-. También regresaban algunos políticos que se habían enfrentado con el constructor del Valle de los caídos, poetas, vagabundos sin remisión o personas corrientes que habiéndoles cogido la guerra con el pie cambiado fueron obligados a enderezarlo en otro lugar, fuera de nuestras fronteras.
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