Comienza la época de rebajas con un adelanto en el calendario, no es un
Comienza la época de rebajas con un adelanto en el calendario, no es un anticipo por la crisis, se trata de un aviso a navegantes. Lo de rebajas no va con el tema textil, que junto con el calzado es lo que más se consume en esas fechas señaladas como revulsivo a las economías más depauperadas, me refiero a las rebajas en lo que algunos, sobre todo los salientes del simulacro de gobierno llaman de derechos sociales y prestaciones, y otros denominan recortes. La mayoría simplemente lo conocemos como atraco obsceno a mano legalizada. Tampoco me refiero a Colón o los internautas que navegaron o navegamos por la red, aunque muchos hayamos caído sin pedirlo en una entramado que ni la propia Penélope hubiera sabido tejer con tanto esmero mientras esperaba a ese Ulises Mariano. Y vuelvo a desmentir las creencias en lo escrito, lo de mariano viene por aquello de la fe irredenta que deberemos depositar en ese otro de apellido Rajoy.
El pistoletazo de salida lo han dado los catalanes, aunque bien lo podrían haber hecho los vascos, que para eso albergan las fábricas de armas. Han sido aquellos los que han comenzado con los recortes en sanidad, a los que seguirán la educación, las prestaciones por desempleo, los sueldos más o menos menguados de los funcionarios etc. Luego le seguirán Andalucía, que por cierto auguro al “zeñorito” Arenas un viaje al zoco marroquí una vez que desembarque en San Telmo. No va a quedar una sola alfombra viva con tanto despropósito, tanto despilfarro y tanto atraco institucional como llevan perpetrando estos del pueblo, en sus tres décadas barriendo para sus propias casas. Más de uno se preguntará si eso de los recortes, cinturones apretados y demás medidas de austeridad solo va con los que no ostentamos cargo político alguno, que por cierto, somos la mayoría de los que pagamos las prebendas de aquellos. Más de uno llegará a pensar si los gastos del fasto institucional no se podrían recortar con las tijeras de Eduardo, aquel personaje interpretado por Johnny Deep en la película de Tim Barton. Por cierto, Barton comparte lecho con Helena Bonham Carter, y ésta a su vez interpretó a la reina de corazones en Alicia en el país de las maravillas. Recuerdo que su frase más pronunciada era esa de “que le corten la cabeza”. No pretendo traer a colación la guillotina revolucionaria o el hacha medieval, pero no estaría de más echarle un vistazo al código penal y comprobar para regocijo de muchos y desánimo de otros, que en ese libro figuran unos artículos que perfectamente definen las conductas de muchos de los que hoy, ayer y probablemente mañana, ostenten o hayan ostentado cargos públicos.
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