La noticia
La noticia de la desaparición de Santos, el agricultor que llevaba tres días sin asomar por casa, había recorrido las tres calles del pueblo. Se había detenido en la puerta de la vivienda familiar, en la que Alberto Santos residía con su viuda y los tres hijos no emancipados. Seguiría calle abajo hasta tocar con los nudillos en la puerta de madera ennegrecida, barnizada hacía escasamente tres semanas atrás con motivo de las fiestas patronales. Tras esa puerta maciza se cobijaba Teresa, la anciana de ochenta y seis años, y madre de Alberto. La noticia por fin decide poner punto final a su travesía —quizá para no pecar de indiscreta— en el número seis de la calle de los Arrieros, donde reside desde hace muchos años, el hermano del muerto. Aunque todavía se desconozca esta circunstancia.
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