Ómicron. leve pero letal.
Los que siguen los dictados de este gobierno canalla, nos han vendido que esta variante del virus coronado es más leve, con una mortalidad muy baja. Por otro lado, esos mismos no dejan de decirnos que el número de fallecidos aumenta cada día, llegando a cifras inasumibles. Algo no encaja en esta ecuación informativa. ¿Realmente, esas cifras son reales? Nos dicen que la mayoría de los fallecimientos se producen en las filas de los no vacunados, y sin embargo, antes decían que ya teníamos la pauta completa un porcentaje superior al 70% de la población, que junto con el acelerón de vacunaciones a cuenta del pasaporte COVID, puede haber alcanzado niveles de vacunados como para adquirir la inmunidad de rebaño que también daban como aceptable. Si los muertos no dejan de crecer, tal vez se deba a la contabilidad que está llevando a cabo este gobierno infame. ¿Están contando muertos por COVID a los fallecidos por cáncer, gripe común, enfermedades cardiovasculares, accidentes caseros, y todo aquel que no haya sufrido una muerte violenta? Porque por estadística, es raro que quede alguien sin haberse contagiado de coronavirus. Tal vez, este gobierno criminal está incluyendo en sus cifras a los fallecidos por frío, al no poder costear una calefacción al alcance de los ricos, o por hambre, al no poder un porcentaje cada vez más alto de la población acceder a la cesta de la compra, que lleva una inflación nunca vista desde la posguerra. Tal vez, la gente se esté muriendo de pena, de soledad, al verse privada del contacto con sus familiares, amigos, allegados; porque este gobierno cainita no deja de atemorizarnos para que permanezcamos solos, aislados, no vaya a ser que contagiemos y se nos muera el abuelo, la madre, la tía o el amigo de toda la vida; como si la gente pudiera morirse más de una vez.
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