Que nadie duerma
No debe preocuparse Juan José Millas por este asunto del sueño. Nadie dormirá. Al menos no con ese sueño plácido tras una buena lectura. Esta novela me ha sorprendido, y lo ha hecho por motivos muy diferencies a como lo haya podido hacer con esos que la alaban: me ha parecido pueril y un tanto calienta braguetas, aunque los flujos no se correspondan con los de la protagonista. Menuda pájara la protagonista, menudo pájaro el autor, que se tatúa una vagina en cada página.
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