Abocados a unas terceras elecciones.
Abocados a unas terceras elecciones.
El político español carece de sentido democrático, no sabe qué hacer con su escaño, y se piensa que se le ha elegido como el que aprueba una oposición. NI es funcionario de carrera, ni le debe lealtad absoluta al líder. Un diputado debe representar a la ciudadanía por la que concurrió a la elección, debe velar por los intereses de esos votantes, y darles voz en sede parlamentaria. Pero aquí no, aquí están para aclamar su líder y acatar su santa voluntad. Un tirano no precisa de palmeros que le hagan el juego, se basta y se sobra para ejercer el poder sin necesidad de escenificaciones parlamentarias.
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