La deuda griega. Una deuda con la razón
La deuda griega se proyecta cual sombra de Delibes sobre los cipreses alemanes. Las deudas son compromisos que hay que afrontar, pero amen de lo pactado, se pueden renegociar.
Un gobierno arruina a su nación, esta nación decide no aceptar esa ruina y cambia de gobierno. Elige a otro que no le traiga más miseria, que no hipoteque su futuro, ya que su presente es tan aciago que no habrá porvenir si no se actúa sin demora. Los griegos han tomado su decisión con libertad, son ellos y no los alemanes los que están legitimados para elegir a sus representantes. Alemania como acreedora, quiere cobrar, Grecia como deudora no está en condiciones de sobrevivir si paga en las condiciones pactadas. Lo razonable sería buscar soluciones que satisfagan a ambas partes, lo sensato sería pagar y seguir vivos. Para ello no queda otra que minorar las ganancias esperadas y replantear la devolución de lo prestado.
Si Alemania no cede y exige el pago tal y como fue concedido, puede verse abocada a perderlo todo, a no cobrar nada. Si accede a una quita, un aplazamiento o una rebaja en los intereses, puede y debe cobrar sin causar grandes perjuicios a los griegos. Si no llegan a un acuerdo deberán dejar el asunto en manos de un arbitraje que medie en el conflicto ¿Quién sería? Evidentemente debería ser la UE, pero esta no está para asuntos más allá de sus mercadeos ¿El FMI? Otro que solo le preocupa la rapiña rápida, no tiene escrúpulos para mediar.
Una cosa está clara, si no se llega a un acuerdo satisfactorio en un plazo razonable. Grecia se dejará querer por China o Rusia, que le avalarán ante sus acreedores y luego la atraerán a sus propios intereses. La UE y EEUU clamarán al cielo, y se rasgaran las vestiduras por la pérdida del hijo pródigo que no supo administrar sus bienes. Luego, le seguiremos otros cuando los podemos, los talemos, o los cortemos de turno se asienten en los gobiernos de naciones tan frágiles como la nuestra. Señores de la UE, alemanes y occidentales en general, si no quieren caldo, no se arriesguen a tomar tres tazas.
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