Asesinato de un Policía
~~ El asesinato del policía nacional de Málaga, será llorado por sus familiares y amigos, los simpatizantes del Cuerpo expresaran su repulsa y presentarán sus condolencias. Un grupo mayoritario de ciudadanos, guardará silencio en connivencia con su más absoluta indiferencia ante estos hechos; incluso habrá quien promulgue invectivas e injurias contra el fallecido. Los muertos no son de obligado cumplimiento, no suponen una ofrenda a los dioses de la intolerancia ni deben ser considerados el resultado de una obligación institucional, el pago debido por la realización de un trabajo en ocasiones ingrato, y demasiadas veces mal comprendido. Este policía, todos los policías, tienen una misión que cumplir, una función fundamental en el entramado social en el que debemos desenvolvernos. Su labor no es otra que la de mantener incólume el Estado social y de derecho que tanto gustan de paladear los políticos desde sus tribunas partidistas, pero que poco o nada hacen para su mantenimiento. La carga parece que solo recae en los defensores del orden, los demás, expectantes, se limitan a contemplar como aquellos cargan la cruz sin que ninguno se arremangue a echar una mano que alivie ese patíbulo que les lleva hasta el Gólgota a veces, de un vil asesinato
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