Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Suarez y la dignidad

por el príncipe de las mareas

~~ Suarez ha muerto, descanse en paz la democracia. Ayer llegaron a Madrid los miles de personas que recorrían las arterias nacionales, llegaron cansados algunos, ávidos de gresca otros. En esa marcha que denominaron por la dignidad, se dice que venían ancianos estafados, parejas desahuciadas, parados de media y larga duración; personas en general, hastiadas, cansadas de esta casta política que enlodaza todo lo que toca. Llevo años reivindicando una muestra rotunda sin ambages ni dudas, un desafío ejemplar hacia estos que llevan más si cabe, emponzoñando el concepto de democracia y libertad. Me hubiera resultado altamente satisfactorio haber vislumbrado la puesta en escena de ese deseo, incluso me hubiera sumado a él sin pensármelo dos veces. No pudo ser, esta vez tampoco, sin embargo, sí que se cumplieron mis expectativas sobre el desenlace de esta pantomima de los degenerados de costumbre. España ha perdido la noción de nación, ha dejado a cada recodo de los años transcurridos desde 1975 hasta aquí, su dignidad, su ejemplar manera de enfrentarse a sus demonios. Cada día que pasa, más se allana el camino hacia ese viaje a ninguna parte en el que nos hemos embarcado, esa ruta fijada en un calendario maldito cuyos días los marcan en rojo los que no aceptan las elecciones ajenas, o en negro por los que festejan las migajas que les permiten los primeros. Dicen que Suarez instauró la democracia a la muerte del dictador, dicen que éste hombre fue el elegido por el rey para transitar desde las tinieblas hacia la luz de la libertad. Conozco la historia, estaba allí cuando esto acaecía, formaba parte de ese colectivo de españoles, que disfrutamos de unas vacaciones escolares motivadas a la muerte del anterior jefe del Estado. De la figura de este hombre solo recuerdo los comentarios de las “marías” del momento: “Es joven y guapo, así que debe ser bueno”, en contraposición con el decrépito y poco agraciado que acababa de fallecer. Lo que sí he colegido con el paso de los años, es que ni era tan bueno, ni lo hizo tan mal dentro del encorsetamiento al que se vio abocado. Capeó los deseos militares de no soltar el poder, lidió con una emergente casta progresista que se aliaba con el mismo demonio con tal de tocar poder, y fue capaz de sortear muchas de las zancadillas a manos de las piernas de sus propios correligionarios. Con la muerte de Suarez se escenifica el entramado institucional actual. Lejos de aquellos tiempos donde la gente encontraba acomodo en una nación esperanzada, se nos abre un panorama nefando cargado de incertidumbres y traiciones, apto para oportunistas del toco mocho. La gente se ha manifestado creyendo que lo hacía de manera espontánea, que se había producido una empatía telepática que les empujaba a presentarse en Madrid a cantarle las verdades del barquero a la casta dominante ¡Cuán errados están! De nuevo los que se esconden en las sombras del desconsuelo han vuelto a asestarles una lanzada entre las costillas, otra vez los miserables que no aceptan las reglas del juego, han vuelto a ganarles por la mano. Mientras los otros, los que miran para otra parte mientras su pueblo se muere, se limitan a mancillar la imagen de un cuerpo policial que debería presentar su dimisión en bloque, anta gobernantes tan impúdicos como ineptos. Lástima que se vuelva a cumplir el sino del Cid, que como buenos quijotes, siempre nos acompañará a lo largo de nuestra etapa como pueblo: “Que buen vasallo sería si tuviese buen señor”

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post