Publicado desde Overblog
La UE no son dos letras impagadas, más que nada porque ya nadie usa las letras de cambio. La UE es como un gran supermercado donde te venden de todo, incluso a ti mismo si te descuidas. Oigo decir que si son unos capitalistas, depredadores, avarientos y no sé cuántos calificativos más. ¿Acaso las grandes fortunas se han hecho repartiendo dádivas, subiendo salarios a los empleados o donando las ganancias al cuarto mundo? ¿Cuarto? Sí, el tercero lo ocupamos ahora naciones como España, Portugal, Grecia, Marruecos o Irán. La UE precisamente se creó para eso: comerciar con el vecino. El comercio nada tiene que ver con la solidaridad, nada con el altruismo o con las penas ajenas. Se compra, se paga, se vende y se cobra.
Grecia entró en ese mercado voluntariamente, de hecho, no quería que nosotros lo hiciéramos cuatro años después. Alemania nos crucificó con su écoli inventada y nuestras verduras por los suelos como lo hicieron los franceses en la frontera. Esa misma frontera que cruzaban los etarras con la venia de nuestros vecinos. La pérfida Albión nos humilla con la roca que no Tarpeya, sí criadero de macacos y piratas con patente de corso. Los belgas refugio de etarras, los holandeses malmetiendo contra nuestros astilleros, y los bálticos que no nos dan un mísero voto en eurovisión. Esa es la UE actual, un mercado de abastos donde algunos no dan abasto a gastarse lo que le prestan los demás.
Me parece muy bien que se opine lo que se quiera sobre lo que no se conoce, que se diserte sobre lo que no se tiene ni idea, pero que se enjuicie sin tener la menor noción de lo que se trata, me supone una osadía digna de un úrsido.
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