Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Y luego llegó Mariano. Apañados vamos

por el príncipe de las mareas

Hoy toca meterse con el gandul. No, no me refiero al infame descendiente de los escribas del antiguo Egipto, aquel que nos birló una final en el mundial de Corea. Hablo del gandul que se aposentó de manera transitoria en La Moncloa y si el personal no lo remedia, seguirá sentado como el estilita una buena temporada.

Quiero puntualizar, que a pesar de parecerme este personaje lo más patético que haya podido salir del vientre de una hembra, no soy afín al peperismo ilustrado. El buen orador Rajoy tuvo su oportunidad por dos veces nada menos, y no supo estar a la altura que las circunstancias. Dicho esto, seguiré con el siniestro personaje fundador de una secta un tanto subversiva y cada día más peligrosa: El club de la ceja. Este elemento oriundo al parecer de tierras castellanas, antiguo reino leonés que tanta raigambre atesoró en sus buenos tiempos, supone la degeneración de una raza en decadencia. Se alzó con una victoria pírrica gracias a la oportunidad que le brindó el desalojo institucional producido en la casa de la rosa empuñada, apenas unos votos le auparon frente al deslegitimado Bono. Digo esto de deslegitimado, por que alguien de misa diaria, con un terror manifiesto a ser excomulgado del sacramento dominical, sea tan ruin y tan poco cabal, de votar sí a una ley abortista que clama contra todos y cada uno de sus propios principios.

El leonés degenerado y proclive a gatear sobre los hombros de cualquiera, algo así como hacen los catalanes (creo que las denominan Castells), no sería de extrañar que ese gusto adquirido por lo catalán le provenga de sus inicios políticos. Este personaje mediocre, tuvo la fortuna o la malicia, de aprovechar las coyunturas ajenas a las urnas, pero cercanas en los resultados que de ellas se extraen para afianzar esa costumbre trepadora cual ave sudamericana, para alcanzar el palacete del poder e instalarse en el monolito donde moró el Moctezuma español durante ocho años. Llegó casi sin hacer ruido, si exceptuamos el golpe de mano que supuso asaltar las sedes del PP y obligarle a una rendición vergonzosa y temeraria – Junio esperaba y había prevista otra convocatoria electoral-.

El hombre del talante, el dialogador, el moderado, el Mesías redentor de la crispación instaurada en la nación refulgía al sol de la esperanza renovada ¿Cuánto duró aquello? ¿Media hora? Pronto asomó a su rostro bobalicón de personaje de Disney, una sonrisa aviesa y deslucida propia de cualquier villano representado en los cuentos de Samaniego ¡Fuera máscaras resonantes! por aquello del griego “resonare”, atrás quedarían las buenas palabras de concordia y alianza de civilizaciones hispanas. Tocaba rebato, revancha por tantos años de sometimiento a unos ideales trasnochados para muchos, pero enpozoñados en la víscera de éste, que quería revolver España con Santiago, la Virgen del Pilar, la Sierra Morena y los Castros cantabros, astures o gallegos. Cual Cesar tocado de laurel marchito, llegó, vio y arrasó con todo lo que se tenía por cierto, con cualquier atisbo de sentimiento patrio, con todo aquello que hubiera supuesto unos valores transmitidos de generaciones anteriores, y que ya resultaban caducos para el nuevo Alejandro que uniría las tribus musulmanas y cristianas, pero desmadejando la propia tierra que le vio nacer.

Ya lo dijo el gran Groucho…, pero se quedó corto al desconocer las ansias revanchistas de este que no combatió ni jugando a los barquitos, pero que se cree investido del deber de organizar al nuevo ejército que le dará la victoria definitiva contra aquellos que no estuvimos, que no recordamos ni queremos saber más de lo sabido en el 36. Olvida con facilidad el evocador de lides antiguas que dos años antes fueron otros los postulantes forjados con los mismos ideales que éste, los que protagonizaron episodios tan aberrantes como el de Casas Viejas.

Su bagaje se explica por si solo: desprecia al pueblo más potente de la Tierra en un desfile como si él estuviera por encima del bien y del mal, hinca la rodilla ante el vecino envenado que espera paciente como el cocodrilo de la fábula, a que beba tranquilo para hincarle el diente, claudica ante un grupo de piratas somalíes pisoteando la reputación nacional, se entrega a devaneos disolutos con dictadorzuelos locales que solo aportan latrocinio a las empresas españolas ubicadas en sus jurisdicciones- véase a la Eva travestida boliviana, al llamado gorila rojo, o al famélico otrora opresor de sus propios seguidores, Fidel.

Este prestidigitador, trilero de arrabal, se dedica a desvalijar las arcas públicas, a regalar a colectivos marginales que a nadie le importan, los dineros que a los que aquí cotizamos nos esquilma con burdas maneras. Prefiere subvencionar un colectivo gay mozambiqueño antes que pagar la beca a mi hija, prefiere despilfarrar en eventos de vodevil que subir un mísero punto porcentual en las nóminas de los trabajadores afectos a su administración. Se sufragan estudios, proyectos, o como quiera que se les llame a esa sarta de estupideces que cada administración alumbra de pronto en pronto, véase estudios como el impacto de la colonia sobre el cultivo de la caña de azúcar, la relación entre el pantalón vaquero y las picaduras de los mosquitos o cualquier mención a la estulticia mezclada con la desidia y la desvergüenza. Se viaja a costa del peculio público bajo el manto de la colaboración bilateral entre Estados; concretamente la anciana decrépita que cambia cada día de modelito, lo hace asiduamente a Argentina y supongo que a El Cairo a visitar a la familia.

No quiero seguir relatando las aventuras de este salteador de cuentas públicas, éste que se atemoriza ante el pirata pero que amamanta al corsario. Sí, de corsarios con patente de la ministra del ramo como son los miembros escogidos de la SGAE, que abordan al usuario en los mares de cualquier tienda de imagen y sonido. Las deudas acumuladas son tantas, que los de la farándula ya no se manifiestan contra guerras ajenas aunque se asesine a los soldados humillados por un ministerio de cartón piedra, y dirigido por una persona que cree que los ejércitos se componen de ONG´s cooperantes para ser secuestradas en Afganistán, ridiculizados hasta dejarlos a la altura de los play móvil en manos de una niña malcriada. Baste por hoy seguir hablando de las aventuras del aventurero simplisísimus que tanto éxito cosechó en la televisión de hace unos años, dejemos de hablar de este que ha convertido el Parlamento nacional en un lupanar donde se comercia no ya con la carne, si no con el sudor de los españoles. ¿Cuánto por una noche de lujuria en unos presupuestos? ¡Te ofrezco estos dineros por apoyar una ley del aborto! ¡Por un blindaje del concierto vasco me solazo con su señoría toda la legislatura!... El Decamerón esta compuesto de cuentos ingenuos al lado de este antro de perversión, donde comparten cama y mantel los que ni siquiera son dignos de representar a sus propias señorías.

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post