Resulta contraproducente enrolarse en un barco pirata, si no tienes
Resulta contraproducente enrolarse en un barco pirata, si no tienes nacionalidad holandesa o británica. Aun así podías intentar capear el temporal si te faltara una pierna, una mano, un ojo y un pájaro de colores vivos te susurrara al oído desde su atalaya en tu propio hombro. Nada de eso se cumple en tu persona, por lo que deberías abandonar ese navío que para colmo de males, no tiene ni patente de corso.
Los políticos en general suelen ser un tanto bucaneros, y los españoles en particular, medran por los mares tenebrosos en busca de botines escondidos en los bolsillos del ciudadano de a pie.
La honestidad es proporcionalmente inversa a la política, por eso antes de embarcarte en esa goleta, deberías leer a Mark Twain, que conocía bien el Missisipi y sus tahúres de cartas marcadas. Aquí esos de camisa de chorreras y as en la manga se han permutado por unos trileros que esconden una bolita a los ojos del incauto, ese que no ve que el gancho del partido contrario acierta con la ubicación de la misma y engatusa al panoli que se cree despabilado en exceso.
Eso que comentas podría resultar ruin por la perspectiva de perder las clases, incluso resulta como bien dices, paradójico que el de anticorrupción te pida unas falacias en lo tocante a la salud, no deja de tener el mismo resultado, ir en detrimento de tu formación académica, y a la postre retrasar el título que persigues. Pero mira por donde que no me sorprende, el mejor guarda del coto suele ser un antiguo furtivo.
Personalmente me gusta la política más que los políticos, pero la estructura está montada de manera que la “casta” pueda sobrevivir sin advenedizos que no comulguen con su religión. Puedes involucrarte y obtener réditos que te satisfagan, pero en el momento que consideren que tu liturgia que no es la suya, te despedazarán. Los políticos son más golpistas que los militares, de hecho los únicos militares golpistas son los que están politizados, así que antes de embarcar procura dotarte de un buen salvavidas, que te lo podría proporcionar el título (este termina por confundirse con el conocimiento), luego búscate un padrino a lo Vito Corleone, le deberás un favor, pero solo tendrás que devolverlo cuando estés arriba, y una vez ahí, nadie tratará de empujarte y sacarte de la foto. A lo sumo buscaran el pronunciamiento, y para entonces ya habrás adquirido el poder suficiente para crear tus propias facciones.
En resumen, que no busques en los partidos de arrabal, no tienen futuro alguno. Céntrate en los grandes, busca un hueco aunque sea repartiendo octavillas, cuando consigas una mínima representación, será el momento de escalar. Anguita pasó de alcalde de Córdoba a jefe de su partido, algunos pasan de eternos alcaldes de pueblo a diputado provincial o incluso autonómico (véase el barbas asalta supermercados). Incluso conozco de eterno aspirante a diputado.
Cuando hayas alcanzado el puesto, puedes actuar en conciencia, pero antes debes regirte por las normas no escritas de la “casta”.
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