El tema de los desahucios está generando una espiral de despropósitos, que
El tema de los desahucios está generando una espiral de despropósitos, que va a dejar en muy mal lugar el ordenamiento jurídico español. No se puede legislar en caliente, tampoco cuando el cadáver está momificado. Hay un término denominando eclecticismo y que tampoco tendría cabida en esta senda de collage normativo a la que nos abocan.
El ayuntamiento de Zaragoza, el SUP y todo el que se quiera apuntar al carro, andan a vueltas con el tema de pasarse al bando de los buenos en una contienda que de tener malos, habría que escogerlos entre el colectivo político, la banca y la torpeza del que pasaba por allí y entró a preguntar. Vuelvo a repetir una vez más que no se trata de exculparse los errores propios. “me ofrecieron para comprarme el coche, ampliar el trastero, amueblar de nuevo. Total si solo eran 300.000 euros de nada”. Yo también sufrí el acoso postal diario con ofertas de crucero en el camarote de al lado de Toxo, adquirir una pareja de relojes suizos como los que gusta de lucir Cándido Méndez, o cambiar mi vivienda por una más cara y con menos metros. Pero no piqué, tal vez por que soy del Betis y anticulé.
Lo que ofertan ese ayuntamiento, ese sindicato y alguno más que irá saliendo, es saltarse la norma a la torera. Si el juez ordena desahucio y requiere la fuerza pública, no me valen milongas de objeción de conciencia. El artículo 30 de la Constitución se pergeñó con vistas a esa milicia obligatoria que tantos quebraderos de cabeza venía dando. Nada más. Tan solo se ha legislado algo en la sanidad andaluza y no conozco más sobre el tema de insumisión por motivos ideológicos, éticos o profesionales. El resto es música sin orquesta y ruido para distraer sobre el fondo real de un problema grave, pero que debe encontrar soluciones dentro del marco legal, no por los aledaños del haga usted lo que le venga en gana.
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