Casado debe marcharse.
La guerra de Ucrania pasa a un segundo plano, ahora la que adquiere relevancia es la guerra del PP. No soy analista político, ni me vanaglorio de lo contrario, pero sí que tengo puesto el ojo en la realidad que nos aplasta cada día. Ante el peor gobierno desde la Transición, nos llegó la peor oposición que se pudiera hacer. ZP llegó de rebote a la Moncloa, y bien que lo pagamos. Sánchez la alcanzó escalando el muro que la guardia de la noche no supo defender, y Casado, aspiraba a lograrlo quitándose de en medio a todo aquel que tuviera un mínimo de valía entre sus filas, o las que se habían escindido por la ñoñez de Rajoy. Ahora, Ayuso da un paso al frente con un plebiscito parecido al que González nos propuso camuflado de referéndum con el asunto de la OTAN. “si me queréis, votad que sí”. Un líder, como la mujer del césar, no solo debe parecerlo, sino que debe serlo. Casado es inocuo para Sánchez, no es alternativa válida. Ayuso puede serlo, ya lo demostró derrotándolo en sus enfrentamientos pandémicos y electorales del pasado año. Por eso, la presidenta madrileña debería coger las riendas de un partido que se alejó de la doctrina de su fundador, al igual que el Psoe de Sánchez no es el que refundara en Suresnes González. Si queremos alternancia en el gobierno, Casado debe morir políticamente.
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