Homenaje a un etarra
Se pretende homenajear a un terrorista al que condenaron a más de cuatro mil años de prisión. Si miramos el CP, esa condena no es por saltarse un semáforo, o hurtar unas manzanas en un huerto. Hablamos de una condena por terrorismo, asesinato, lesiones o estragos en número suficiente como para sumar tal cantidad de años a la sombra. Sin ir más lejos, voló el cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, llevándose por delante a varios niños. Los homenajes en la vía pública deben ser autorizados por la autoridad gubernativa, que no parece que vea problema en que se celebre. También, la autoridad judicial tiene mucho que decir sobre un posible enaltecimiento del terrorismo, delito de odio, humillación a las víctimas. Pero… La Audiencia Nacional, que se creó entre otras cosa para perseguir el terrorismo de ETA, dice no tener competencia a priori, solo a posteriori. A priori porque la fiscalía no acusa, y no lo hace porque depende del Gobierno, de ese que se reúne los martes en Consejo de Ministros y que lo preside un tal Sánchez. La Fiscalía no pone pegas al homenaje, el delegado del gobierno tampoco. A posteriori, dice el juez de la AN que sí podría intervenir si se delinque. Vamos, que si el simple hecho de convocar un homenaje a un terrorista no fuera suficiente para que se den el delito de odio, enaltecimiento del terrorismo, o la humillación a las víctimas. Lo mismo se ha pensado su señoría que el homenaje es por su aniversario de bodas, o por algún premio al que se haya hecho acreedor.
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