Nos quieren alienados
Hoy, cuando he ido a comprar el pan, me he llevado a la perra; así, hacía una única salida. La gente comentaba que el paseo marítimo estaba a tope de gente, sin medidas de seguridad ni nada por el estilo. Creo que nos han secuestrado, que nos han privado del libre albedrío. Están creando una sociedad dividida, cainita que se enfrenta a sus demonios, pero también a sus vecinos. La gente ya está alienada, la sociedad está ajena a su propia razón de ser. Si el individuo se comporta acorde a como queremos que lo haga, habremos conseguido el dominio sobre el colectivo. El objetivo parece resultar evidente: Ellos mismos se denunciarán, ellos mismos aceptaran la conculcación de sus derechos, renunciaran al sentido de sociedad y se atacaran entre sí como medio de supervivencia. Los instintos priman sobre la razón, y el individuo alienado acaba siendo una pieza mas de lo que ellos han construido, una máquina que solo reacciona ante estímulos primarios. El ciudadano libre huye de imposiciones, escapa a la manipulación de sus sentimientos: “Mira tu vecino, no vela por tus intereses. Se expone al contagio. ¿De qué te han servido todos estos días confinado? Denuncialo, está jugando con tu seguridad, con tu bienestar, con tu salud y la de los tuyos; con tu sacrificio”. Si somos sensatos, actuaremos acorde con nuestros intereses, que no dejan de ser los de la sociedad en su conjunto, pero si caemos en sus trampas (¿Porqué no se controla la salida? ¿Por qué no se vela por un comportamiento adecuado? ¿Que hace la policía mirando para otro lado? ¿Por qué el gobierno deja que cada cual interprete la norma?) Entonces estaremos secuestrados, y eso, es lo que quiere el poder: Insensatos, personas sin criterio, sin capacidad de ordenar sus propios actos. ¿Por qué´? Porque es mucho más fácil manejar al rebaño que a las personas capaces de discernir el bien del mal.
/image%2F0222611%2F20220227%2Fob_d4939f_img-20161226-wa0026.jpg)