El deltio de violación
La dinámica de normalizar el delito, puede llevarnos a la polarización de una justicia cada vez más cuestionada. Hemos comenzado con el “procés”, una intentona golpista perfectamente orquestada y que pretenden hacernos creer que se trata de una cuestión exclusivamente política. La realidad es que no se mueve ni una coma del ámbito penal. Luego continuamos con la sentencia de “la manada”. Una sentencia en segunda instancia revisada por el TS que condena por violación a unos presuntos violadores. Cada vez menos presuntos dada la cercanía de una condena en firme. En este asunto sí que se podría aplicar la catalogación de política. No a la sentencia: argumentada jurídicamente, sino de las consecuencias que se derivarán de ésta. Por lo pronto, ya anda el gobierno de Sánchez —con su ministra de justicia a la cabeza— pergeñando una revisión del delito de violación. Mucho me temo que acaben demonizando al varón, y por extensión, terminen cargándose lo que vienen siendo las relaciones sexuales libres y consentidas.
Si la señora ministra y su cohorte de aventureros (o corsarios, si deviene por intereses espurios) consiguen llevar a puerto su proyecto, qué dios nos coja confesados a los que todavía nos consideramos heterosexuales. El violador debe pagar su culpa con la proporcionalidad que la sociedad y el sentido común les exige, y la legislación le impone. Pero, cuidado con mezclar el delito de violación con la libertad sexual de cada cual. La sombra de la calumnia puede planear sobre cualquier tipo de relación sexual, y esto, resultaría muy peligroso.
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