Basta de símbolos
A veces el simbolismo no se aviene a la razón de una identidad, o resalta los valores de una, u otra idea. La bandera de España cobija a todo aquel que se identifica con su nación. Une en el deporte, se alinea en las cumbres políticas o simplemente ondea en los cuarteles como seña de identidad de ese establecimiento militar. Hoy, un lazo amarillo simboliza la estupidez de la propia división, enfrenta a los partidarios de uno u otro bando, en función del grado de adoctrinamiento o la capacidad de tolerancia ante lo vacuo, lo insoportablemente fútil. Hace unas décadas, una ikurriña era demonizada por unos y ensalzada por otros; simbolizaba ese mismo enfrentamiento entre iguales, y causaba muerte y desolación para unos y, terquedad enquistada entre otros. Hoy, esa misma bandera, esa ikurriña, simboliza la unión de todos aquellos que residen dentro de sus fronteras, que no dejan de ser las de España, simbolizada por la bandera nacional de todos los españoles. El lazo amarillo pasará de moda, tal vez mañana solo sea un recuerdo de una lucha espuria, absurda desde sus inicios; espero y deseo que ese lazo amarillo, no se avenga al mismo razonamiento, tal y como lo hizo la ikurriña en aquellos años aciagos.
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