Perros
Protestas por la lidia de toros, protestas por que se maltrata a los animales, protestas porque se priva a los animales de derechos… Me pregunto si un perro, no tiene esos derechos que se reivindican para un ñu del Serengueti, un galápago de la Estación de Atocha en Madrid, o un ganso de una granja en un paraje francés. La mía, es una perra que no supera los 10 kg de peso, es joven y activa y también le gusta interactuar con otros perros, jugar, saltar y correr. También hace sus necesidades, pero para eso estamos nosotros, para recoger sus excrementos, y echar agua jabonosa sobre sus orines.
Cada día aumenta el censo de mascotas, pero también cada vez aumentan las restricciones para su libre desarrollo. “Prohibido perros” es el cartel que impera por todas partes: jardines, viales, parques, playas, plazas y todo lugar susceptible de que un perro pueda moverse. La propaganda en los medios de comunicación o en las redes sociales: No los abandones, adopta, son el mejor amigo… choca frontalmente con la prohibición que se pretende de que salgan de casa. Cierto, que muchos dueños de perros son sucios y no cumplen con la norma cívica de convivencia, pero no podemos hacer tabla rasa y castigarnos a todos, justos y pecadores. Suelo pasear a mi perra cerca de casa, en un solar que se está habilitando como zona verde. Allí conviven los excrementos de los perros de los incívicos, con compresas, botellas de plástico, de vidrio, latas varias, papeles, restos orgánicos… Nadie ha prohibido comportarse de manera tan insalubre, solo se prohíben perros.
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