Europa, un viaje sin retorno
Parece que nos ha llegado la hora del relevo, nuestra civilización ya no se mantiene en pie. La paulatina pérdida de valores, el incremento de la indolencia, o la cada vez más escasa calidad humana a la que nos estamos viendo abocados, nos postula para ser sustituidos por otros, cuyas creencias tienen más enjundia que la nuestra. Europa se muere; lenta, casi al trote, para acabar a un galope tendido que nos lleva a ninguna parte. Ya no se respeta a las personas, ya no se valoran los principios morales, ya casi no somos nadie.
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