Un incendio, un asesinato. Dos muertes
El fuego se inició a la misma hora que caducaba el ultimátum de los terroristas de ETA, el incendio provocado por mano imprudente con tintes criminales, se mezcla con el ambiente preñado de incomprensión de una tarde de duelo y muerte. Las llamas alcanzan las bajeras de la sierra, las balas se afanan prestas, audaces ante la nuca de un concejal de Ermua, allá por el lejano bajo Deva. Ermua es una población vizcaína cuya etimología se refiere a la muga, a la frontera entre la vida del monte y el concejal, o la muerte de ambos. La radio, todas las radios de España claman minuto a minuto lo que puede deparar esta tragedia humana, la ecológica espera acontecimientos antes de decidirse a ocupar el lugar que le corresponderá mañana, tal vez pasado, que el fuego discurrirá devorando lo que encuentre antes de enfrentarse a los hombres. Hombres de otra estirpe, quizá alimañas de figura humana agotan el plazo dado al gobierno de la nación, un chantaje cuyo final no puede ser otro que el tiro en la nuca del concejal popular del municipio vizcaíno, un desenlace acorde con la sinrazón de los que le arrebatan la vida y aquellos que se la arrancan al monte. A la hora convenida, la radio, esas cientos, miles de radios nacionales en sus diferentes diales claman por la muerte de Miguel Ángel Blanco, las otras radios, las emisoras de los vehículos policiales, las de los bomberos alertados, las de los guardas forestales y todo aquel que se haya implicado tanto en el ajusticiamiento estéril como en la lucha contra el fuego, claman que el monte se quema, que la Sierra Bermeja arde de norte a sur y de este a poniente. Los sicarios de ETA descerrajaron un tiro en la nuca del joven concejal, los criminales anónimos asestaron un duro golpe al monte, ambos yacen sin vida, el uno en el suelo con las manos atadas a la espalda, el otro, el refugio de alimañas y pinsapos agoniza sin esperanzas de que ese despliegue humano que se afana por salvarlo, acuda más presto, acierte a liberarlo de lo que los otros, los uniformados de verde no han podido evitar en la persona de Miguel Ángel Blanco, concejal de Ermua que encontró la muerte el mismo día que se la enseñaron a la sierra.
/image%2F0222611%2F20220227%2Fob_d4939f_img-20161226-wa0026.jpg)