Feliz Navidad
Llegadas estas fechas, la gente se encomienda a su buena voluntad y espera hacer propósito de enmienda en aquellas cuestiones que no se ajustan a sus necesidades, a las de los que comparten su vida con ellas, o simplemente pretensiones aparcadas año tras año, y que no acaban de ponerse en marcha. Así, la socorrida idea de dejar el tabaco, hacer ejercicio o llamar por teléfono a esa persona que espera la llamada como si le fueran a comunicar que han aceptado su petición de darse de baja en la compañía telefónica. Nada de esto se suele cumplir, el tabaco sigue en los estancos esperando la visita de rigor, el ejercicio no supera la primera cuota del gimnasio, y el teléfono queda olvidado en aras de un wasap que todo lo cubre como una sombra ominosa.
La Navidad también nos trae un ramillete de buenas intenciones: Felicitar al vecino, aunque el muy pesado no para con las obras y ruidos varios, colgar una chorrada en la puerta que para lo único que sirve es para tapar la mirilla de la puerta, con lo que no veremos si el de los Testigos de jehová, el falso revisor del butano, o los niños vendiendo papeletas son los que se han quedado pegados al timbre. Así, que dado que la navidad está llena de tópicos, no me queda otra que cumplir con el de siempre: felicitar a toda la buena gente y deciros que echar algo de barriga, beberse alguna copa de más (siempre que no se conduzca) o mandar wasaps no es tan malo. Eso sí, siempre con moderación.
Feliz Navidad y satisfactorio año nuevo
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