catalanes y andaluces
~~ Un catalán no tiene ni idea de lo que ocurre en Andalucía, pero critica, juzga y emite un veredicto de culpabilidad. No importan los hechos, no saben las causas, pero creen estar en posesión de una verdad indiscutible. En Andalucía no sabemos hablar. Catalán desde luego que no, el castellano a veces nos cuesta, pero el español, esa lengua universal que partiendo de Castilla se expandió hasta la misma Cataluña, ese lo hablamos a la perfección. Aquí en la antigua Bética no somos vagos, indolentes o subvencionados, aquí la gente trabaja cuando puede, arrima el hombro si es necesario y se solidariza con cualquiera, incluso con un catalán. El catalán es un español que no acaba de convencerse que sus raíces son las mismas que las de los andaluces, y de hecho muchos catalanes comparten la misma sangre por aquello de la mezcolanza entre iguales. Andalucía soporta una casta dirigente que ha transmitido al resto de la nación una imagen desvirtuada y mancillada, pero no es menos cierto que Cataluña acaba de descubrir que su propia casta, esa que se arrogaba el seny tan autóctono él, no es más que el mismo perro con collar suizo o andorrano. Los catalanes quieren decidir su futuro, y los andaluces, y los gallegos, y los suizos, y los malayos y supongo que hasta los mismos aborígenes del Amazonas o de Nueva Guinea. Los pueblos tienen derecho a decidir sus futuro, por ello los españoles decidimos el nuestro, y por más que le pese a más de uno, españoles somos todos los que habitamos esta tierra de conejos; bailemos sardanas, tomemos gazpacho o celebremos a rapa das bestas.
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