Sin frenos

Publicado en por el príncipe de las mareas

Las grandes fortunas se plantean tasar la naturaleza. Una vez valorada, se compra y vende como si habláramos de cualquier bien disponible para su compraventa. Así, se valora un bosque indonesio, se calcula cuánto vale un orangután, se adquiere el bosque y se planta de palmera aceitera. En realidad no es nueva la idea, ya se viene haciendo con el Amazonas y otras zonas madereras del planeta sin que nadie se plantee si esas tierras son propiedad del Estado que las acoge geográficamente. No existe Estado propietario de la Antártida, pero no por ello dejan de tener sus opciones de compra sobre ella USA, Argentina o Gran Bretaña entre otras. Los indios americanos perdieron los derechos a sus tierras, los yanomamos del Orinoco, o el pueblo Ogoni en Nigeria o los Onas en Tierra del Fuego han sido exterminados o reducidos a la simbología étnica. El planeta tiene dueños, unos amos que parecen lombrices comiéndose la tierra, en su avidez por no dejar nada a lo que hincarle el diente. Tal vez sean tan infantiles que aun recuerden al ratoncito Pérez y una vez el diente haya caído, se permutará en dinero.
Me pregunto si por poner un ejemplo, las hormigas rojas, o la langosta se adueñaran de la tierra, de toda la Tierra al igual que hace el homo sapiens, nos quedaríamos tan conformes viendo cómo se asola el único lugar que tenemos para vivir.

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