No le conocía, pero sí ha sido mi inspiración literaria

Publicado en por el príncipe de las mareas

Conocí la obra de Gabo a través de los ojos y los labios de mi padre, él quedó prendado de aquel coronel que esperaba esa carta que no llegaba mientras el gallo se comía los pocos cuartos que le quedaban, al tiempo que su mujer recalentaba unos posos de café. Llegó la mala hora, y la noticia de un secuestro, mientras iba cogiéndole el ritmo acelerado a esa mama grande que dormitaba para los restos a la espera de que un general de nombre Simón y apellido Bolívar, encontrara la salida a su dédalo particular.

Peregrino en su tierra narró hasta doce veces la diatriba de amor, meciéndose en el oleaje de una deriva acompasada en el naufragio que página a página, día a día fue recopilando en su diario. El amor llamó a su puerta una vez arribado a Macondo, un amor tan desolado como aquel menudo personaje que esperó y esperó hasta que los tiempos del cólera asestaran su último embate. Llegó el otoño al patriarca franquista, elefantiásico caminar de un Franco caribeño, mientras Santiago Nasar caía preso en la trama que el propio destino le había deparado. Ni su madre solicita acertó con la ventura, ni los propios afrentados querían su muerte, pero Gabo jugaba con ventaja, él era el que movía los hilos, él tejió la mortaja.

Gabriel García Márquez no ha alcanzado el centenario, aun le restaban algunos para emular sus cien años en la soledad de los Buendía. Recuerdo que la ralea había sido condenado a mutar la rabadilla, ancestro de un rabo, por una helicoidal protuberancia porcina. Mucho durmieron a la sombra del pensamiento de Melquiades. Cuenta en su estrofa final si la memoria no traiciona mis recuerdos que al último de la estirpe le arrastran las hormigas, al primero el destino de la sabia pluma de Gabo le deparó un final más digno, pero no menos cruel cuando del seso se habla. Atado a un árbol lo dejó, como atadas ha dejado mis ínfulas literarias.

Añadir que Eréndira no tenía la candidez que su abuela le atribuía, y que para finalizar este viaje por la obra del gran autor colombiano, Sierva María de todos los Ángeles nos condujo cual una fantasía de Disney, a través del amor y esos otros demonios que bien se le pueden achacar cuando éste, no viene de cara

Descanse en paz el genio, descanse el hombre, que su obra no tiene asueto.

 

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