¿Piratas? No, gracias

Publicado en por el príncipe de las mareas

 

Escribir, era una de las reglas básicas para dejar de ser un analfabeto. Escribir bien, es algo que se aprende en el tránsito por la escuela, sobre todo, si se ha estudiado antes de la LOGSE. Pero, escribir para que otros lean lo que has escrito, disfruten con ello y se aventuren en un mundo de fantasía donde la realidad se mezcla con las palabras, para alcanzar una situación de bienestar espiritual, eso solo está al alcance de unos pocos.

He recibido un correo de un escritor, que aboga por luchar contra la piratería. Difícil está la cosa, más que nada porque los valores de toda la vida, como el respeto, la solidaridad o la decencia, están cada vez más en baja forma. Personalmente, estoy totalmente de acuerdo con este autor, de hecho, me solidarizo con su idea de erradicar ese mal hábito de “secuestrar las ideas de otro”, a cambio de un rescate cada vez más efímero y magro en lo económico. Es cierto que los libros resultan caros, principalmente los de formato papel; ahora bien, nadie puede decir que un libro electrónico no está al alcance de cualquier bolsillo. Yo soy de los que prefieren el papel, y como estoy en esas de que resultan caros, pues tengo mis propias variantes para leerlos: los saco de la biblioteca, o los compro cuando están de oferta.

En lo tocante a mi faceta de escritor, creía que no me afectaba la piratería. Para un par de docenas de ejemplares que pueda vender a familiares y amigos, me encontraba libre de piratas y demás corsarios, con patente o sin ella. Pero leyendo el enlace de Abel, me topo con una realidad que no había contemplado: la de las editoriales pequeñas, esas que apuestan por autores desconocidos, por autores como yo, que no podrían ver sus obras publicados si estas desaparecieran.

Abajo el enlace de Abel.

 

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