La condena de la tal Casandra Vera, puede suponer un ejercicio de higiene, pero no una voluntad de restituir la decencia.

Publicado en por el príncipe de las mareas

 

Las publicaciones de esta persona en referencia a la figura de un personaje histórico, no pueden ni deben superar la barrera de la decencia, la normalidad lingüística o el estilo personal de cada cual. Sin duda son censurables sus comentarios, pero no por ello se puede coartar la libertad de expresión por colisionar con el buen gusto. Esta persona se ha extralimitado en el uso de su verborrea, tal vez, se haya visto impelida a la vulgaridad más abyecta como lo fuera en su momento el concejal Guillermo Zapata. Tal vez, y esto no deja de ser una suposición, se haya visto en la necesidad de mostrar su necedad, su falta de pudor a la hora de expresarse como una arrabalera sin escrúpulos. Sea como fuere, ni los hechos deben constituir delito, ni se debe perseguir la estulticia, por vulgar que esta resulte

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