Hacienda son ellos

Publicado en por el príncipe de las mareas

Hacienda está resultándome de una voracidad, propia de especies amazónicas u oceánicas; dependiendo del tamaño de dichas criaturas. Comenzó su andadura como una piraña solitaria que poco a poco, fue organizándose en bancos que dejaban en los huesos un patrimonio en pocos minutos. Luego se convertiría en un tiburón blanco, de esos que se zampan una herencia en menos que se enfría el difunto. Hacienda no descansa, no se duerme en los laureles como lo haría un romano que hubiera conquistado la Galia. Lo último eran los drones que sobrevolaban las fincas de aquellos particulares susceptibles de realizar obras sin haber satisfecho el pertinente impuesto. De un tiempo a esta parte, todo son impuestos: especiales a los carburantes, a las energías renovables, por circular, por hospedarse, por comer, por vivir o hasta por morirse, que ahí viene Montoro con las rebajas o Susana, con sus adinerados perceptores de suculentas herencias. Lo último que he oído, habla de los premios de la lotería, que más de uno ha dejado aparcada la cal, y ahora blanquea con décimos premiados. Según un experto policial en la materia, tardar cuatro meses en cobrar el décimo, es un claro indicio de blanqueo. Los 10 o 12 euros que espero cobrar por mis derechos de autor, no me serán devengados hasta que no haya transcurrido un año. ¿Seré un blanqueador y no me he enterado?

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post