Santa Rita

Publicado en por el príncipe de las mareas

Santa Rita, lo que se da no se quita. Ni es santa ni se le ha quitado nada, solo se le ha invitado a dejar de hacer lo que no hacía: nada. La Barberá no se cortaba un pelo, quizá esa tilde final en su apellido le impedía ejercer la profesión. Sea como fuere, ha dimitido, ha cesado en su cargo de senadora, si bien, su aspecto diera para más de un desayuno, algún que otro almuerzo y excesivas cenas. Se marcha por la puerta de chiqueros, que es por donde devuelven a los corrales a los que no dan juego. No sé si habrá dado juego en su comunidad valenciana, pero sí que lo ha dado en lo tocante a su mediática persona. Se va, se le aclamará, se la pondrá de ejemplo y servirá de icono para sus adláteres en asuntos de corruptelas y demás atropellos institucionales. Se dirá que ha tenido la decencia y dignidad de dejar el cargo. No. La han cesado en pasivo por su presunta actividad ilícita. Si bien, el ilícito debe contar con los indicios suficientes para haber sido imputada vs investigada

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post