Seguimos en la brecha

Publicado en por el príncipe de las mareas

Desde que los humanos aparecimos en la faz de la tierra hemos emprendido una búsqueda constante de nuestro destino. En ocasiones hemos investido esa constante de fe, de creencias religiosas que orienten nuestros pasos, otras hemos huido de tales movimientos y buscado la solución por el camino de la razón. Sea como fuere, el resultado siempre es el mismo, no acabamos de hallar el camino que nos lleve hasta nuestra propia comprensión.

Una vez superados los movimientos migratorios en pos de la supervivencia, una vez constatada la solvencia como especie, nos dedicamos a medrar por la consolidación del bienestar común, que no es más que una expresión maximalista del deseo de satisfacer nuestras necesidades básicas. Así, han surgido movimientos tan dispares como ayuntados bajo el mismo yugo como guerras, revoluciones, sentadas, protestas o los tan de moda escraches. Los hay que creen que los avances se producen por la inercia de sus propios ideales colectivizados, que basta el deseo más ferviente y su manifestación pública, para que se realicen sin más. Otros creemos, o tal vez si se me permite la expresión, dudamos que tales pretensiones se alcancen sin la convergencia de otros factores, sin que una mano invisible como la llamó Adam Smith, articule o al menos guíe en la sombra esos deseos de prosperidad.

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