El voto de Podemos

Publicado en por el príncipe de las mareas

Podemos ha resultado un mercadillo de esos que se instalan los domingos en cualquier localidad de España. No es lo mismo el de Granada, que vende mucha fruta y no toda robada, que el de Sevilla con sus películas en versión original; el de Estepona con sus bragas a tres euros y sin posibilidad descambiarlas una vez usadas. Incluso el de Peñafiel, que tan buenos quesos mostraba en sus estantes. Los que ayer eligieron a Podemos en cualquiera de sus múltiples corrientes, marcas y mareas –aunque alguno adolezca de una de ellas-, lo hizo sin tener conciencia de que aquel voto introducido en una urna de Ciudad Real, podía tener su relevancia en Gerona; o que el voto depositado en Cádiz, se coaligara con el que se emitió en La Coruña.
El voto gallego de podemos ha fagocitado al BNG del tal Beiras, aquel que parecía un carnero sin degollar, y sin afeitar. El que un ciudadano harto de su izquierda tradicional ha depositado en Cádiz, no es más que un apoyo a su Kichi y su encíclica de cómo no dar golpe cuando no se está de baja. Continuando por los que no han “escarmenado” en cabeza ajena en Madrid por muy jurídica que sea la interpretación de la ley, y siguiendo con los que sin haber puesto una lavadora en su vida en Barcelona, se han arriesgado a hacer la colauda.
Pablo Iglesias, aunque repudie las connotaciones de su propio apellido, ha cosechado votos de parados que buscan trabajo, para dárselos a los que buscan la independencia de España. Votos de los que hartos de corrupción, van a servir para que los corruptos sigan chantajeando al resto de los españoles; Votos en definitiva, de gente que quiere más libertad, y que se va a encontrar con que ha votado lo mismo que aquellos que están por quitársela.

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