Normalizar el ilícito

Publicado en por el príncipe de las mareas

Debo estar haciéndome viejo, si no, no se explica mi forma de entender la sociedad en los tiempos actuales. Hace unas décadas, no muchas la verdad, la disciplina que te inculcaban tus padres era algo consustancial a la persona. Nadie se cuestionaba si el mandato paterno era o no un contrato. Si el orden, la higiene, o la educación eran de obligado cumplimiento, o se podían soslayar por una cuestión de principios. Los que hicimos la “mili”, nunca nos enfrentamos a las órdenes del superior jerárquico; incluso siendo algunas arbitrarias. Un cabo era un cabo, un padre era un padre y un plato era un plato, aunque para Rajoy solo tenga vigencia el último, el plato.

Dicen que quien hizo la ley, hizo la trampa. No debería tomarse como una máxima aceptada por todos, sin embargo, no deja de hacerse realidad cada día que pasa. Los poderes públicos deberían exigir el cumplimento de la ley, pero cuando esos mismos se arrogan la potestad de declinarla cada vez que les convenga, están transmitiendo un mensaje a la ciudadanía tal vez confuso. No se debe normalizar el ilícito, pero parece ser que de eso precisamente se trata

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