El Postigo del aceite

Publicado en por el príncipe de las mareas

He escrito seis novelas y un cuento, amén de algunos relatos cortos e infinidad de artículos que cuelgo en mi blog. No he publicado nada de todo esto, y no, porque no me haga ilusión tener en mis estantes de libros, alguno que lleve mi firma. Las editoriales son remisas a publicar más allá de su universo conocido, de hecho, la mayoría ni se molesta en leer ninguno de los miles de manuscritos que les llegan. Como lector, lo puedo entender, ya que el libro en papel resulta caro. Las necesidades de la gente no pasan por leer, ni por ir al cine o por asistir a una obra de teatro. No al menos con la prioridad que sí alcanza un buen botellón un sábado por la noche, o una entrada para la discoteca de moda. El primero te puede colocar sin necesidad de aguardar colas interminables en la puerta de cualquier oficina de empleo de las que se reparten a lo largo del país. La segunda te ofrece la ocasión con cabello o sin él, de conocer a la persona que comparta tu cama en las próximas horas, o simplemente te evada de la realidad con su música machacona durante las tres o cinco horas que dure el ambiente.

Hace unos meses descubrí una editorial que se dedica a lo que se viene conociendo como crowfunding. Vocablo tan horrible como casi todos los anglicismos que huyen de la pérfida Albión, buscando refugio entre nuestras letras. Como todo invasor que se precie, acabará por exterminar a nuestra lengua autóctona y luego no habrá generación que pueda entenderse con la anterior. Personalmente prefiero llamar a este fenómeno literario, como micromecenazgo. Palabra tan larga como la anterior, pero más castiza, más propia de estas latitudes. Esta editorial rechazó la primera novela que escribí: Las ranas siguen esperando. Tal vez su lenguaje recargado, propio de engreídos núbiles que pretenden encandilar al sol con su elocuencia, fuera la causa de ello. No desistí en el empeño y volví a la carga con la segunda entrega, que no la segunda en orden cronológico en su redacción: El Postigo del aceite. Esta vez sí la aceptaron, y tras unas explicaciones del funcionamiento de promoción y publicación, se halla a la espera de ser refrendada por los posibles lectores o patrocinadores, ya que al igual que Hacienda, mecenas somos todos mientras no se demuestre lo contrario.

En este enlace, podréis acceder a mi Postigo del aceite.

http://libros.com/login/

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