Esto es España hoy en día

Publicado en por el príncipe de las mareas

Y la vida continúa tras los fallidos augurios del final de la humanidad. Aquí seguimos como lo venimos haciendo desde que Franco fuera destripado en una mesa de operaciones. A falta de uno que se apuntara todos los tantos en su casillero, llegaron los salvadores, las asociaciones de personas que velarían por el bienestar general, por la concordia mundial y el encumbramiento de la dicha personal. Como ya tenía edad para discernir entre la realidad y lo utópico, entre el bien y el mal, entre la poca vergüenza y la honestidad, pues pude prestar atención a lo que se nos venía encima con eso que aquí llamaron democracia parlamentaria. Comenzaron mal, de entrada se sacaron del cubilete de trilero un estado de las autonomías. No se trataba de un estado civil como el matrimonio, la soltería o la incapacidad, se creaba un entramado de latrocinio al alcance de sociedades tan versadas en la picaresca como la nuestra. Continuaron con el expolio defenestrando la independencia judicial –que por cierto, aun se sigue estudiando en las Facultades de Derecho-, con una LOPJ que más parece un ucase propio de tirano clásico.

No, no pararon entonces, aun dieron otra vuelta de tuerca con el invento del “pelotazo”, cultura de creación socialista y que tanto agrada a la derecha más rancia como al comunismo más asambleario. Ya asentadas las bases de su bienestar, se perpetúa por ley: jubilaciones a la carta, asilos paradisiacos bien remunerados y que hemos pagado todos los que hemos cotizado alguna vez: Despachos en la ONU, en la OCDE, en la UE, embajadas y consulados varios, oficinas de cooperación y un largo etcétera. ¿Qué faltaba? Pues devolvernos la pobreza que efímeramente habíamos dejado aparcada, vetarnos el acceso a la universidad, secuestrar el derecho a la tutela judicial efectiva tan cacareada en la CE ¿Cómo? Con una crisis económica de laboratorio, subiendo las tasas universitarias y diluyendo las becas, o implantando unas tasas judiciales proscritas. Para cerrar el círculo, se legisla a todo ritmo. El decreto ley, previsto para las urgencias legislativas se erige como príncipe de las tinieblas y el BOE llama a filas a todo aquel que no comulgue con la doctrina gubernamental. Se han cargado el ordenamiento jurídico para amoldarlo a sus intereses: Registros, conductas penales, responsabilidades civiles o políticas, incompatibilidades laborales… Se premia la prevaricación o el cohecho, se atrincheran tras una policía mal pagada pero obligada por unas leyes represivas, se fusionan con los poderes económicos para formar un tándem perfecto donde el relevo en el pedaleo está garantizado.

Lo último, la moda actual ya no mira a las estaciones climatológicas, ahora la tendencia es el nepotismo en aquellos advenedizos que han alcanzado un puesto en esta carrera por perpetuar la desigualdad. Correligionarios de los primeros que dicen venir de la voluntad asamblearia de una céntrica plaza madrileña, de una comuna catalana, de unos asaltaiglesias o simples chirigoteros andaluces que han visto la oportunidad de medrar a costa del desgaste de la casta. Esa de la que dicen, proviene el galgo.

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