De Madrid al cielo

Publicado en por el príncipe de las mareas

Hacía treinta años que no volvía por Madrid, mi regreso me ha descubierto ciertas connotaciones propias del género “homomadrilus”. Dos características propias e inconfundibles de cualquier ciudad cosmopolita, las prisas y la superioridad. Hechos, que tal vez expliquen ese dicho tan popular entre los del foro: “de Madrid al cielo”. No me cabe duda de que el estrés te aproxima al cielo, o al infierno, que todo va a depender de que tipo de persona hayas sido.

Madrid es una ciudad ecuménica que no acoge con agrado al foráneo. Todas las razas, las culturas, el mundo en general tienen cabida en esta ciudad, pero ninguno se integra más allá de un codazo en el metro o una fotografía compartida a la fuerza.

Madrid se siente acomplejada de su grandeza, que sin duda la tiene, pero que quizá sus moradores se ven imbuidos de la necesidad de demostrarse a sí mimos que esa grandeza es única. Se puede vivir en Madrid y no ser más que un provinciano que no ve más allá de la línea de metro que le traslada por el subsuelo de su trabajo a casa, de casa al trabajo y viceversa.

De Madrid al cielo. Yo he preferido venirme a Málaga, no hay prisas por debatir sobre la existencialidad con san Pedro.

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